Ejercicios para personas con discapacidad: ejemplos y cómo adaptarlos

Las personas con discapacidad tienen que entrenar fuerza, resistencia cardiovascular, movilidad, equilibrio, coordinación y otras capacidades.

No existe una lista de ejercicios válida para todas las personas. El diagnóstico no nos indica por sí solo qué ejercicio debemos seleccionar, qué carga utilizar o cómo organizar el entrenamiento.

Antes de elegir una tarea debemos conocer las capacidades, necesidades, objetivos y experiencia de la persona.

Por eso, los ejercicios que encontrarás en esta página son ejemplos. Cada uno debe valorarse, adaptarse y progresarse según la persona que lo realiza.

Si quieres entender el proceso completo, puedes leer este artículo sobre ejercicio físico y discapacidad.

¿Qué ejercicios puede hacer una persona con discapacidad?

Una persona con discapacidad puede realizar prácticamente cualquier tipo de entrenamiento. Tan solo debemos saber cómo adaptar los ejercicios y qué puede perjudicarle si no lo hacemos bien.

Debe trabajar:

  • fuerza;
  • resistencia cardiovascular;
  • movilidad;
  • equilibrio;
  • coordinación;
  • velocidad y agilidad;
  • habilidades específicas para la vida diaria o el deporte.

La elección dependerá del objetivo. No seleccionamos un ejercicio únicamente porque la persona pueda hacerlo, sino porque ayuda a mejorar una capacidad concreta.

Ejercicios de fuerza

La fuerza es necesaria para desplazarse, realizar transferencias, manejar una silla de ruedas, mantener una buena postura, levantar objetos y afrontar numerosas tareas cotidianas.

Algunos ejemplos son:

  • empujes en máquina, polea o con bandas elásticas;
  • tracciones y remos;
  • press de pecho;
  • ejercicios de piernas en máquinas o con apoyos;
  • levantamientos desde diferentes alturas;
  • desplazamientos con resistencia;
  • ejercicios unilaterales;
  • trabajos isométricos;
  • ejercicios con peso libre adaptados.

La carga y el tipo de ejercicio, debe pautarlos un profesional especialista en ejercicio y discapacidad.

Si una persona no puede sujetar una mancuerna, no significa que no pueda entrenar fuerza. Podemos modificar el agarre, utilizar guantes específicos, cambiar el material o seleccionar una máquina que permita aplicar resistencia de otra manera.

Consulta nuestros ejemplos de ejercicios de fuerza para personas con paraplejia y de entrenamiento de fuerza en parálisis cerebral.

Ejercicios cardiovasculares

El entrenamiento cardiovascular ayuda a mejorar la capacidad para mantener esfuerzos, reducir los efectos del sedentarismo, afrontar las actividades diarias con menos fatiga y reducir muchas de las comorbilidades presentes en algunas discapacidades..

Puede realizarse mediante:

  • bicicleta convencional o adaptada;
  • ergómetro de brazos;
  • desplazamientos en silla;
  • circuitos de ejercicios;
  • movimientos continuos de brazos;
  • marcha;
  • oras maneras jugadas

No es imprescindible mantener siempre una intensidad baja. Podemos utilizar entrenamiento continuo o intervalos, siempre que la dosis se adapte a la persona.

Puedes ver un ejemplo de entrenamiento cardiovascular en silla mediante intervalos y nuestro contenido sobre resistencia cardiovascular en personas con paraplejia.

Ejercicios de core y control postural

El core permite controlar el tronco, mantener una posición estable, reaccionar ante desequilibrios, transmitir fuerzas entre diferentes partes del cuerpo y prevenir descompensaciones y dolor de espalda.

Algunos ejemplos son:

  • alcances frontales y laterales;
  • cambios controlados del centro de gravedad;
  • mantenimiento de posiciones;
  • ejercicios con apoyos reducidos;
  • empujes y tracciones desde una posición semiestable;
  • movimientos de brazos manteniendo el control del tronco;
  • ejercicios con balones;
  • reacciones ante pequeños desequilibrios;

No todas las personas necesitan realizar los mismos ejercicios de estabilidad abdominal. En algunos casos, mover los brazos o reducir un apoyo ya representa un estímulo elevado.

Consulta estos ejercicios de core para personas con lesión medular.

Ejercicios de movilidad

La movilidad permite acceder a posiciones y realizar movimientos con el rango necesario para entrenar, desenvolverse en la vida diaria y mantener unos rangos saludables en articulaciones que por la discapacidad tienden estar más inmóviles de lo que deberían.

Podemos trabajarla mediante:

  • movimientos articulares activos;
  • ejercicios asistidos;
  • liberación miofascial;;
  • usando picas, bandas o poleas;
  • combinaciones de movilidad y fuerza;
  • movimientos específicos relacionados con una actividad cotidiana.

No debemos confundir movilidad con realizar estiramientos pasivos de manera indiscriminada. El objetivo es mejorar el movimiento que la persona necesita y puede utilizar.

Ejercicios en silla de ruedas

Entrenar en silla no significa limitarse a mover los brazos sin resistencia.

Desde una silla podemos realizar cualquier tipo de entrenamiento. Tan solo hay que saber qué cualidad queremos trabajar y buscar el ejercicio o ejercicios ideales para llevar a cabo ese entrenamiento y cumplir los objetivos marcados. Como hemos dicho, puedes realizar entrenamiento de todas las cualidades físicas, sin limitación. Es verdad que si la limitación en los movimientos es muy alta, algunas capacidades se verán afectadas y no podremos trabajarlas al 100%.

Es importante tener unas medidas de seguridad y, según los ejercicios habrá que comprobar la estabilidad de la silla, la posición de la persona, los apoyos necesarios y la posibilidad de utilizar sistemas de sujeción cuando estén justificados.

Consulta nuestra guía de ejercicios para personas en silla de ruedas.

Ejemplos según el tipo de discapacidad

El diagnóstico no prescribe el entrenamiento, pero algunas situaciones presentan necesidades que debemos conocer.

Lesión medular

El entrenamiento puede y debe incluir fuerza, capacidad cardiovascular, core, movilidad y trabajo específico de hombro. La altura y características de la lesión influyen en las adaptaciones necesarias.

Consulta nuestra guía sobre ejercicio y lesión medular

Ictus o accidente cerebrovascular

Después de un ictus es fundamental el entrenamiento cardiovascular y también la fuerza, equilibrio, coordinación, marcha y control del movimiento.

La selección debe considerar las diferencias entre ambos lados del cuerpo, la fatiga, el equilibrio y la capacidad para comprender y ejecutar la tarea.

Consulta nuestros ejercicios después de un ictus o descarga la guía de ejercicios para ictus en PDF.

Parálisis cerebral infantil

El entrenamiento puede incluir fuerza, control postural, equilibrio, coordinación, agilidad, control postural y capacidad cardiovascular.

Las adaptaciones dependerán de la movilidad, el control motor, la estabilidad y la forma en la que la persona se comunica y responde a las instrucciones.

Consulta nuestros contenidos sobre ejercicio y parálisis cerebral.

¿Cómo adaptar estos ejercicios?

Un ejercicio puede adaptarse modificando:

  • la posición;
  • los apoyos;
  • el nivel de estabilidad;
  • el material;
  • el agarre;
  • el rango de movimiento;
  • la carga;
  • la velocidad;
  • las repeticiones;
  • la duración;
  • los descansos;
  • las instrucciones.

Adaptar no significa eliminar toda dificultad. Una adaptación adecuada permite que la persona acceda al ejercicio y reciba un estímulo suficiente.

Puedes aprender más en este artículo sobre cómo adaptar ejercicios para personas con discapacidad.

La progresión debe aplicarse cuando la persona está preparada, no siguiendo automáticamente una tabla general.

Errores frecuentes

Elegir el ejercicio únicamente por el diagnóstico

Dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener capacidades completamente diferentes.

Hacer siempre ejercicios fáciles

Una tarea accesible no tiene por qué ser una tarea sin intensidad.

Utilizar siempre cargas ligeras

La carga debe adaptarse al objetivo y a la capacidad de la persona. Ligero no siempre significa seguro ni eficaz.

Confundir adaptar con ayudar constantemente

La ayuda debe utilizarse cuando sea necesaria. Un exceso de asistencia puede reducir la participación y el estímulo.

No progresar

Si mantenemos indefinidamente el mismo ejercicio, la misma carga y las mismas repeticiones, el entrenamiento terminará perdiendo eficacia.

Primero valorar; después elegir ejercicios

Una lista de ejercicios puede aportar ideas, pero no sustituye una valoración ni un programa individualizado.

El proceso debe seguir este orden:

Valorar. Adaptar. Progresar.

La pregunta no es únicamente qué ejercicio puede hacer una persona con discapacidad. También debemos preguntarnos:

  • qué necesita mejorar;
  • por qué elegimos ese ejercicio;
  • qué dosis necesita;
  • cómo controlaremos su respuesta;
  • cómo lo haremos progresar.

Descarga gratis: 7 errores al entrenar a una persona con discapacidad

¿Eres profesional del ejercicio y quieres trabajar con personas con discapacidad con más seguridad y criterio?

En esta guía descubrirás:

  • por qué el diagnóstico no prescribe el entrenamiento;
  • qué debes valorar antes de elegir ejercicios;
  • cómo adaptar sin eliminar el estímulo;
  • por qué seguro no significa suave;
  • cómo evitar que una adaptación se convierta en un límite;
  • qué errores dificultan la progresión.

 

 

Si eres profesional del ejercicio y te interesa aprender a entrenar a personas con discapacidad, no dejes de clicar en este enlace.