Ejercicio y parálisis cerebral: fuerza, core, equilibrio y coordinación
Las personas con parálisis cerebral deben entrenar fuerza, capacidad cardiovascular, equilibrio, coordinación, movilidad y agilidad.
La parálisis cerebral se manifiesta de formas muy diferentes. Dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener capacidades, necesidades de apoyo y objetivos completamente distintos.
Por eso no debemos seleccionar ejercicios únicamente a partir del diagnóstico o de una clasificación general.
El proceso debe seguir siempre el mismo orden:
Valorar. Adaptar. Progresar.
¿Por qué es importante el ejercicio en personas con parálisis cerebral?
El ejercicio físico permite desarrollar y mantener capacidades necesarias para la vida diaria, la participación, el ocio y el deporte.
Un programa bien planificado debe trabajar:
- fuerza;
- capacidad cardiovascular;
- equilibrio;
- coordinación;
- movilidad;
- agilidad;
- potencia;
Todo ello le proporcionará una mejora en su control postural, mejora en las actividades de su día a día, mejor autonomía, nivel de independencia y mejor sociabilización.
El objetivo no es únicamente conseguir que la persona realice una tarea. Debemos proporcionar un estímulo suficiente y establecer progresiones.
Parálisis cerebral infantil y ejercicio en adultos
Aunque el término PCI significa parálisis cerebral infantil, la persona continúa teniendo parálisis cerebral durante la vida adulta.
Las necesidades y objetivos cambian con el tiempo. En niños y adolescentes, el ejercicio puede formar parte del desarrollo, el juego, la participación y la adquisición de habilidades.
En adultos puede ayudar a mantener la fuerza, la movilidad, la capacidad cardiovascular y la participación en actividades físicas.
El entrenamiento debe adaptarse a la edad, la experiencia, los objetivos y la situación de cada persona.
Qué debemos valorar antes de elegir ejercicios
Antes de programar un ejercicio debemos conocer cuál es el estado físico de partida de la persona, Por ello, debemos conocer sus niveles de:
- movilidad;
- fuerza;
- equilibrio;
- coordinación;
- capacidad cardiovascular;
- composición corporal;
- resistencia muscular;
- experiencia previa;
- forma de comunicación;
- objetivos y preferencias.
También debemos conocer las ayudas técnicas, ortesis, silla, andador u otros materiales utilizados lo que nos permitirá saber qué adaptaciones deberemos utilizar en nuestros ejercicios para conseguir el objetivo deseado.
La valoración nos permite identificar qué puede hacer la persona, qué necesita mejorar y cómo medir la progresión.
Entrenamiento de fuerza
Las personas con parálisis cerebral deben entrenar fuerza mediante ejercicios adecuados. Además, contrariamente a lo que se decía hace años, los ejercicios de fuerza bien realizados no aumentan la espasticidad ni la rigidez de los músculos trabajados, así que cobrará especial interés en estas personas.
La carga debe ajustarse a la capacidad de la persona, pero no reducirse automáticamente por existir una discapacidad, lo que reduciría el estímulo demasiado para que fuese efectivo.
El ejercicio debe permitir una ejecución controlada y representar un esfuerzo suficiente.
Consulta nuestros contenidos sobre entrenamiento de fuerza en parálisis cerebral.
Core y control postural
El core participa en el control del tronco, los alcances, los desplazamientos, las transferencias y la ejecución de otros ejercicios. Es una parte fundamental del entrenamiento ya que a la larga permitirá controlar todas las desviaciones que se suelen producir con los años y mejora la postura de la persona. Suelen tener unos patrones de cierre muy marcados y hay que trabajar siiempre para prevenirlo y mantener una buena postura.
La dificultad dependerá de la capacidad de la persona.
Consulta estos ejercicios de core para personas con parálisis cerebral.
Equilibrio
El equilibrio debe entrenarse y de manera prioritaria de la manera en la que va a «vivir» esa persona, es decir, si su posición durante el día es sentada, deberemos mejorar esa estabilidad sentada. Si, por el contrario, se mueve de pie, trabajaremos para mejorar el equilibrio en esa posición.
Para ello utilizará el material y los ejercicios más adecuados a lo que queramos mejorar.
El nivel de ayuda debe permitir la participación activa sin asumir riesgos innecesarios.
Coordinación y toma de decisiones
Es otro aspecto que le ayudará a mejorar su calidad de vida y que debe incluirse en los entrenamientos. De igual manera que en ictus, hacemos trabajos que tratan de mejorar la neuroplestacidad a nivel cerebral, en este caso, también lo haremos y lo integraremos en trabajos aeróbicos si es posible.
Modificaremos los parámetros para que el ejercicio sea realizable. De nada sirve crear tareas demasiado complejas para la persona, que harán que no progrese.
Agilidad
La agilidad suele estar afectada y por tanto, será otra de las cualidades que deberemos trabajar. Al tener una afectación, deberemos modificar los ejercicios para adaptarlos al objetivo y a la persona. Debemos individualizar siempre el trabajo.
Consulta nuestros ejemplos de agilidad en personas con parálisis cerebral y boxeo adaptado de alta intensidad.
Entrenamiento cardiovascular
La capacidad cardiovascular también debe entrenarse. Por el simple hecho de ver reducida considerablemente la movilidad, el sistema cardiovascular sufrirá las consecuencias de esa inmovilización, así que será otra de las capacidades que deberemos trabajar de manera prioritaria. Trataremos de usar estímulos variados, tanto cortos como largos, combinando distintas recuperaciones y series.
Además, usaremos varios ergómetros y materiales para aumentar la variedad del estímulo.
La forma de desplazarse de la persona condicionará el ejercicio seleccionado, pero no elimina la necesidad de entrenar su resistencia.
Lo más importante, es que el trabajo sea personalizado por un profesional especialista en ejercicio físico.
Movilidad
La movilidad es otra de las cualidades que debe entrenarse, ya que se ve afectada en gran medida. Se podrá realizar con:
- movimientos activos;
- movimientos asistidos;
- liberación miofascial
- auxiliados con material como picas o gomas
- combinaciones de movilidad y fuerza.
No debemos forzar articulaciones ni aplicar movimientos de forma automática. Cuando existan dolor, problemas articulares o indicaciones clínicas específicas, el trabajo debe coordinarse con los profesionales sanitarios.
Cómo adaptar los ejercicios
Lo más importante siempre será la personalización de los ejercicios y la dosis. Esa es la principal adaptación. Luego, en función de las características de la persona modificaremos también su posición, las ayudas que le dan estabilidad, el material, los rangos de movimiento, la velocidad de ej3cución, la resistencia e instrucciones.
La adaptación debe facilitar el acceso al ejercicio sin eliminar completamente el estímulo.
Consulta nuestra guía sobre cómo adaptar ejercicios para personas con discapacidad.
Adaptar la comunicación
La forma de explicar la tarea puede ser tan importante como el ejercicio ya que la afectación de la persona puede hacer que necesite unas instrucciones distintas a otra persona. Así que podemos:
- utilizar instrucciones breves;
- mostrar el movimiento;
- dividir la tarea en pasos;
- utilizar colores;
- introducir señales visuales;
- permitir más tiempo para responder;
- reducir inicialmente las opciones;
- utilizar materiales conocidos;
- repetir la secuencia;
- confirmar que la persona ha comprendido el objetivo.
No debemos confundir una dificultad para comunicarse con una falta de capacidad para participar.
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